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Lo que no se delega. ¿De quién es la salud de Rosario?

Publicado el 19 de abril, 2026

Lo que no se delega. ¿De quién es la salud de Rosario?

 En estos días, mientras conversamos sobre las cartas orgánicas municipales se instaló un debate en Rosario: ¿qué modelo de salud queremos? No es una discusión técnica ni lejana, es profundamente humana. Tiene que ver con quién te cuida y cómo llega el Estado cuando más lo necesitamos.

Rosario tiene mucho para decir en este tema, y no desde la teoría, sino desde la experiencia. Lo que hoy tenemos no es casualidad. Fue una decisión política que empezó con Hermes Binner y consolidamos con Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz: poner la salud cerca de la gente. Construimos un sistema basado en la atención primaria, con equipos interdisciplinarios en los barrios y una mirada integral que es ejemplo en el país.

Ese legado no es nostalgia, es nuestro punto de partida.

Por eso preocupa que hoy aparezcan propuestas que, bajo la promesa de “ordenar” o “hacer más eficiente” el sistema, plantean algo peligroso: que la Provincia asuma el financiamiento total de la salud municipal para “liberar recursos” locales. Las ideas que impulsa Juan Monteverde van en ese sentido y hay que ser claros: financiamiento y gestión no se pueden separar.

Cuando se propone que otro nivel del Estado se haga cargo de todo, lo que se entrega es la autonomía. Se ofrece una solución rápida —un atajo discursivo— que simplifica un sistema complejo que atiende a cientos de miles de rosarinos.

Reducir el debate a “quién paga” es el primer paso para desmantelar lo que funciona. Transferir la responsabilidad sin discutir la red integral solo genera fragmentación y más desigualdad. Rosario no construyó este modelo para administrar carencias, sino para garantizar derechos.

Mejorar el sistema no es desentenderse. Claro que la provincia debe involucrarse más y aportar los recursos que corresponden, pero una cosa es exigir articulación y otra muy distinta es entregar la llave del sistema. La autonomía no es aislarse: es decidir con cercanía y sin burocracia.

El fin de semana pasado, en el Congreso del Partido Socialista en Santa Fe, volvimos a reafirmar algo que nos define: estrechar el contacto con los sectores que peor la están pasando. En un contexto donde las políticas nacionales golpean fuerte, y cada vez más gente recurre a la salud pública, el socialismo impulsa una agenda que pone el foco ahí donde más se necesita, porque la política está obligada a dar respuestas concretas.

Frente a las soluciones fáciles que se ofrecen desde la comodidad de un escritorio, nosotros elegimos sostener un Estado eficiente, pero con la gente adentro y siempre presente en el territorio.

Y eso vale especialmente para Rosario. Porque la política no se juega en los slogans ni en las redes; se juega en lo cotidiano: en cada centro de salud, en cada turno, en cada equipo que sostiene una situación difícil. Ahí es donde se ve quién está realmente cerca.

Es momento de pararnos con claridad. Debemos defender lo que hicimos bien, reconocer lo que falta y animarnos a mejorar sin destruir. Rosario no necesita ideas rápidas ni improvisación. Necesitamos la responsabilidad de cuidar lo que tanto nos costó construir.

La salud pública es nuestra identidad. Y la identidad no se delega.