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Dos jueces y un fiscal

Publicado el 26 de noviembre, 2025

Dos jueces y un fiscal

La condena a Serjal, la imputación a Bailaque y el expediente abierto a Salmain en el Consejo de la Magistratura confirman algo que siempre sostuve: denunciar sirve. La corrupción en la Justicia existe, pero también existe la voluntad de cambiar las cosas.

 

Hay nombres que se repiten cuando hablamos de las causas más escandalosas de la justicia local: Bailaque, Salmain, Serjal. Dos jueces y un fiscal que, lejos de garantizar justicia, usaron el poder judicial como un espacio de favores, protección y negocios.

 

Hoy, uno de ellos ya fue condenado. Bailaque está con prisión domiciliaria y Serjal, desde el viernes pasado, en la cárcel?. Las investigaciones sirven. Denunciar sirve.

Vale la pena sostener las denuncias y ponerle nombre a la corrupción.

 

Recuperar la confianza en las instituciones lleva tiempo, sobre todo cuando la decepción se acumula. Pero cada paso cuenta, hasta que haya justicia.

¿Quiénes son? (dijo Moria)

 

El primero es Patricio Serjal, ex jefe de fiscales de Rosario, condenado (el viernes pasado) por asociación ilícita y cohecho. Durante años protegió el negocio del juego clandestino, cobrando sobornos para garantizar impunidad, en una trama que llega incluso hasta los Monos. Acá está la historia completa. Link al hilo de X acá.

 

El segundo, Carlos Salmain, juez federal. El juez que no debería ser juez. Acá te cuento en detalle la historia, pero en síntesis, accedió a su cargo actual omitiendo que había sido cesanteado años antes por corrupción. Además, fue apartado de causas fundamentales por temor a parcialidad, te lo cuento acá.Esta semana envié una segunda nota al Consejo de la Magistratura, pidiendo celeridad en la investigación del caso.

 

El tercero, Marcelo Bailaque, también juez federal. El año pasado lo denuncié penalmente por inacción en causas vinculadas al narcotráfico: no investigaba e incluso obstaculizaba investigaciones contra Esteban Alvarado, con quien además comparte contador. Años de inacción y desvíos. Fue necesario que un arrepentido lo involucre directamente para que finalmente se acelere el proceso. Hoy está imputado por corrupción y cumple prisión preventiva en su casa. Acá podes ver todo los detalles.

 

 No alcanza con indignarse. Hay que hacer lo que corresponde, incluso cuando es incómodo. Las instituciones no se defienden con discursos, sino con acciones.

 

No es fácil sostener la confianza cuando vemos tanto desgaste institucional. Pero justamente ahí está el desafío: no rendirse, ni mirar para otro lado.

 

Denunciar sirve. Actuar sirve.

 

Creo en la Justicia, pero sobre todo creo en la gente que no se resigna.

 

En quienes siguen empujando para que las instituciones estén a la altura del esfuerzo de una sociedad que no se rinde.

Yo elijo seguir creyendo en eso: en la verdad, en la Justicia y en una sociedad que no se acostumbra a la impunidad.

 

Con cariño,
Lione.