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A 50 años: el consenso que algunos quieren romper
Publicado el 21 de marzo, 2026

Cuando Julio César Strassera cerró su alegato en el Juicio a las Juntas dijo que iba a pronunciar unas palabras que le pertenecían a todo el pueblo argentino: “Señores jueces: Nunca Más”.
Esas palabras no fueron sólo para el tribunal: en ese momento, eran la expresión de un consenso democrático construido después del horror, y que todavía nos emocionan cada vez que las escuchamos.
Hoy, sin embargo, y a 50 años del golpe algunos quieren poner todos esos consensos en discusión. El negacionismo ya no aparece solo en los márgenes: también se escucha desde el poder.
En ese contexto aparece algo más difícil de ver, pero igual de importante: un clima de época distinto. Un clima donde lo que antes era inaceptable empieza a discutirse, donde lo que parecía saldado vuelve a ponerse en duda. Y cuando eso pasa, los hechos dejan de ser aislados y empiezan a formar parte de una misma tendencia.
Acá en Rosario también hubo un ejemplo que refleja este debate: el bloque de La Libertad Avanza en el Concejo Municipal fue el único que votó en contra de declarar el 2026 como “Año de la Memoria, la Verdad y la Justicia y el Compromiso Democrático. Nunca Más”. Su argumento fue que “no habían nacido en la década del 70” y que querían que se cuente “la historia completa”. Puede parecer un razonamiento inocente, pero en realidad refleja un intento de relativizar la historia y los consensos democráticos que construimos después de la dictadura.
Cuando se cuestionan esos consensos o se pone en duda la importancia de recordar, el clima social cambia. Aparecen discursos que antes eran marginales y hoy ocupan el centro del debate. No es solo política partidaria: es una transformación cultural que nos obliga a estar atentos. Sin ese clima, difícilmente un bloque político se animaría a desafiar algo tan simbólico como el “Nunca Más”.
A 50 años del golpe, la pregunta es clara: ¿permitimos que el negacionismo institucional rompa nuestro pacto democrático, o reafirmamos que la justicia y la memoria no son negociables? En Rosario y en todo el país, la justicia no puede ser una opción política: es el piso mínimo de nuestra democracia.
Con cariño,
Lione.
